Cine Universidad http://cine.uncuyo.edu.ar/ La Universidad Nacional de Cuyo, a través de la Secretaría de Extensión Universitaria, incluye en la propuesta cultural que ofrecen sus Organismos Artísticos, una sala destinada a la proyección de cine. Loving Vincent: una joya animada que hace historia http://cine.uncuyo.edu.ar/loving-vincent-una-joya-animada-que-hace-historia Sun, 12 Nov 2017 19:25:43 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/loving-vincent-una-joya-animada-que-hace-historia 2017-11-12 19:25:43 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/loving-vincent-nota_424_750_c.jpg Artículos articulos

Loving Vincent: una joya animada que hace historia

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Laureano Manson Autor

Tanto para fanáticos de la obra del "padre del arte contemporáneo", como para aquellos que pocos saben sobreVincent Van Gogh, Loving Vincent es una película imprescindible. El laborioso film, que llevó cinco años de trabajo y un equipo de 125 pintores al óleo para dar vida a 65.000 fotogramas, nos sumerge en la obra de este genio neerlandés que falleció en extrañas circunstancias a los 37 años Francia.

Por un lado, esta ópera prima dirigida por Dorota Kobiela y Hugh Welchman, cumple con la misión de ilustrar los hitos más importantes del tormentoso artista, quien a contramano del designio familiar comenzó a pintar febrilmente a los 28 años, dejando un legado de cerca de 900 cuadros; aunque tristemente en vida alcanzó a vender sólo una de sus obras. Pero Loving Vincent es mucho más que un catálogo sobre uno de creadores más inspirados de todos los tiempos, es también una joya artesanal realizada con la tradicional técnica de animación stop motion, es decir un meticuloso cuadro a cuadro; y es además un relato narrado en clave de policial apasionante.

Al igual que clásicos como El ciudadano, en Loving Vincent tenemos a un personaje, el hijo del cartero y amigo personal de Van Gogh, que durante años se encargó de despachar su correspondencia, enfrentando el desafío de llevar la última carta que el pintor escribió para su hermano Theo. A partir de allí, su encuentro con diferentes allegados al artista, no hará más que atrapar a este joven devenido en investigador, dentro de un laberinto de testimonios tan inquietantes como contradictorios.

La dupla Kobiela-Welchman logra eludir, a base de un vibrante pulso narrativo, lo que pudo ser un solemene film biográfico, con todas los vicios y pretensiones típicos de los productos saturados de "qualité". En cambio, los realizadores logran combinar la contemplación hipnótica que produce cada fotograma de este notable trabajo, con una intriga tan sostenida como punzante. De esta manera, Loving Vincent sobrepasa el concepto de visita de museo, y le entrega al espectador un viaje intenso, que va más allá de la recreación de las pinturas más legendarias de un artista que no alcanzó a disfrutar su gloria.

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Paterson: el último samurái del cine independiente http://cine.uncuyo.edu.ar/paterson-el-ultimo-samurai-del-cine-independiente Sun, 12 Nov 2017 19:22:24 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/paterson-el-ultimo-samurai-del-cine-independiente 2017-11-12 19:22:24 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/paterson_424_750_c.jpg Artículos articulos

Paterson: el último samurái del cine independiente

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Laureano Manson Autor

Desde su debut, allá por comienzos de los años '80, hasta hoy, Jim Jarmusch ha construido una filmografía con una identidad inconfundible. Siempre rechazando el modelo de cine ampuloso y el vértigo narrativo, que tanto se han impuesto en estas décadas, sus películas son una auténtica bocanada de nobleza, en medio de tanta producción ejecutada en piloto automático.

Con Paterson, el realizador de Extraños en el paraíso, Bajo el peso de la ley, El camino del samurái y Flores rotas; entre otras tantas, nos introduce amablemente en una semana en la vida de un chófer de colectivos (Adam Driver), que vive en la localidad de New Jersey que tiene su mismo nombre, es decir Paterson. Allí, el actor a quien vimos en propuestas tan diversas como Episodio VII: El despertar de la fuerza o Inside Llewyn Davis, reparte sus días entre su trabajo en el bus, siempre captando lo que sucede en ese microcosmos tan particular sobre ruedas, y sus momentos hogareños con su pareja (la actriz iraní Golshifteh Farahani), que tiene la particular pasión de diseñar todo su entorno en blanco y negro. El combo rutinario se completa con las visitas del protagonista a un bar donde toma su cerveza cada anochecer, y el protagonismo central de su perro bulldog (Nellie).

Paterson recibió un par de distinciones en el Festival de Cannes, por un lado estuvo nominada al premio máximo, es decir la Palma de Oro, y por otro, Nellie obtuvo la Palma de Perro, dedicada a la mejor actuación canina. Lamentablemente, la perra murió antes de la entrega de premios y se transformó en el primer can en recibir dicho galardón de manera póstuma.

¿Qué tiene de maravillosa esta pequeña y encantadora historia? Esa misma calidez intimista que podemos encontrar en varios films de Jim Jarmusch. Su precisión a la hora de trazar personajes a partir de diálogos que rehúsan de toda solemnidad, y en unos pocos minutos pintan a sus protagonistas en varias de sus dimensiones. Y también su habilidad a la hora de captar esos instantes de absurdo cotidiano, en los que claramente el espectador puede sentirse reflejado, sin ser tomado del cuello por ningún gancho de guión que pretenda generar esa empatía a puro motor de fórmula narrativa. El cine de Jarmusch ha optado casi siempre por la eliminación del vértigo y del artificio. A la vez que los toques de excentricidad de sus personajes, nunca asumen una pose cool, sino que todo detalle de rareza, se desliza de un modo tan genuino como orgánico.

La poesía, juega en este film de Jarmusch, un rol medular. El conductor de bus vuelca en una libreta todo aquello que contempla a su alrededor. Y aquí es donde el director vuelve a esgrimir sus cartas de nobleza, sin torcer la muñeca hacia el territorio de esos films que hacen alarde de una prosa "impostada" y "metafórica". No hay entrecomillado en el cine de Jim Jarmusch, sus películas siguen destilando esa textura artesanal, que lamentablemente en los cines va camino a la extinción. En este sentido, y más allá de que al realizador los elogios y premios le resulten apenas accesorios, sus films se han transformado en ese inigualable refugio de resistencia, que tanto él como sus seguidores, siempre estarán dispuestos a preservar.

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Alanis: merecido triunfo de dos fuertes mujeres argentinas http://cine.uncuyo.edu.ar/alanis-merecido-triunfo-de-dos-fuertes-mujeres-argentinas Fri, 06 Oct 2017 20:56:23 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/alanis-merecido-triunfo-de-dos-fuertes-mujeres-argentinas 2017-10-06 20:56:23 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/alanis_424_750_c.jpg Artículos articulos

Alanis: merecido triunfo de dos fuertes mujeres argentinas

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Laureano Manson Autor

El cine argentino vivió este sábado una jornada histórica en el Festival de San Sebastián, cuando la película Alanis se llevó tres premios, incluyendo mejor dirección para Anahí Berneri - quien se transformó en la primera mujer galardonada en ese rubro en 65 años de historia del certamen - y Sofía Gala Castiglione, elegida de manera unánime por el jurado como mejor actriz.

Desde el comienzo de su carrera, Anahí Berneri (Un año sin amor, Encarnación, Por tu culpa y Aire libre), ha concebido una filmografía de notable rigurosidad desde lo cinematográfico, y una jugada posición desde lo ideológico. Sus películas nunca se transforman en un ejercicio de regodeo virtuosista. Su cámara registra con una suerte de precisión quirúrgica específicamente lo que le interesa captar, y sus relatos están siempre exentos de subrayados, bajadas de línea y mensajes moralizantes. En un tiempo muy conciso - los films de Berneri jamás superan la hora y media de duración - la directora nos sumerge en historias de las que resulta imposible salir impávidos. Es una autora que interpela, sin dejar caer el peso de la sentencia o la victimización sobre los personajes que traza en la pantalla.

Todas estas características están muy presentes en su flamante Alanis. La historia de una prostituta (visceral actuación de Sofía Gala Castiglione), que tiene un hijo de un año y medio (Dante Della Paolera, hijo de la actriz en la mismísima vida real); y que repentinamente queda sin techo, cuando el departamento en el que vive y trabaja queda clausurado por denuncias de los vecinos.

Estamos aquí, frente a un claro ejemplo en el que realizadora y protagonista ensamblan fuerzas para dar a luz a un relato, que más allá de su cruda impronta realista, esquiva los lugares comunes de los films de explotación sobre temáticas vinculadas a la prostitución. La película tiene más que ver con las opciones que toma una mujer sobre su propio cuerpo, la automatización de un Estado que cumple a rajatabla un protocolo sin tener en cuenta la libre elección de un oficio condenado a la eterna precarización, las crecientes diferencias/tensiones de clase; y por sobre todo, el velo de hipocresía humanista con que se ejecuta un dispositivo dentro de un marco legal e institucional.

La dupla Berneri-Gala conciben una película cuestionadora, en la que hay una fuerte y elocuente carga ideológica, que sobrepasa airosamente los parámetros de la pancarta o el film de denuncia. 

Aún en los rincones más lúgubres de Once, Alanis respira, corre, transita la noche, sufre, elige; y le da la teta a un hijo al que siempre estará dispuesta a abrazar. Anahí Berneri ya había demostrado su enorme pericia en la difícil tarea de filmar con niños en Por tu culpa, y ahora, el hecho de que el pequeño Dante sea el verdadero hijo de Sofía Gala Castiglione; le agrega a esta historia un plus que va más allá del verosímil. Alanis es una película de resistencia y trinchera, en un mundo cada vez más cruel. Pero también es una pequeña joya, capaz de captar el amor y la audacia de seres que deciden las coordenadas de su propio andar.

Alanis / Argentina / 2017 / 82 minutos / Apta para mayores de 16 años / Dirección: Anahí Berneri / Con: Sofía Gala Castiglione, Dante Della Paolera, Dana Basso, Silvina Sabater / Se exhibe exclusivamente en Cine Universidad.

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"Yo, Daniel Blake": mi nombre es todo lo que tengo http://cine.uncuyo.edu.ar/yo-daniel-blake-mi-nombre-es-todo-lo-que-tengo Sun, 09 Jul 2017 20:28:21 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/yo-daniel-blake-mi-nombre-es-todo-lo-que-tengo 2017-07-09 20:28:21 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/yo-daniel-blake_424_750_c.jpg Artículos articulos

"Yo, Daniel Blake": mi nombre es todo lo que tengo

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Pablo 0. Scholz Autor

El cine de Ken Loach es de denuncia social. El director de Pan y rosas viene quizá repitiendo la fórmula, salvando algunas películas como El viento que acaricia el prado, pero Loach lo ha dicho; hace 50 años que filma la misma película. Algo así como hacen los hermanos Dardenne, con su cámara en mano y sus personajes también trabajadores.

En Yo, Daniel Blake, vuelve a mostrar las desigualdades e injusticias que debe afrontar la clase obrera inglesa. Siempre tienen buen corazón, salidas ingeniosas, humor pese a las dificultades, y si hay que hacer una división, no una grieta, entre los malos y los buenos, ya se sabe de qué lado están.

Y de qué lado está Loach.

Pero esta vez todo pareciera menos estereotipado.

Blake es un carpintero. 59 años, viudo, sufrió un ataque cardíaco y el médico le recomienda que cese de trabajar. Daniel se acerca, entonces, a Seguridad Social para conseguir un apoyo, una pensión. E ingresa en un laberinto burocrático que atenta contra su salud, no sólo cardíaca, sino mental y espiritual.

“Soy un ciudadano”, esgrime en un momento como su mejor defensa.

Nada, pero nada podrá modificar su conciencia ni sus principios. Daniel Blake es, sí, un personaje arquetípico de Loach. Si hay que luchar, se lucha. Hasta cuando se pueda, o más.

Pero Yo, Daniel Blake tiene otro personaje que la está pasando mal, tal vez peor que el protagonista. Es Katie (Hayley Squires), madre de dos criaturas que debió mudarse de Londres a Newcastle, donde vive Blake, y así y todo no puede dar un paso adelante.

Loach no confronta sino que empareja a los personajes y sus situaciones. Porque una cosa es llegar casi a los 60 y no tener dónde caerse muerto, y otra es ser joven, con hijos a cargo y estar en la misma encrucijada.

Como si Inglaterra no previera ni se preocupara por el cuidado y el mantenimiento de su sociedad. Borren el “como si” y no utilicen el potencial.

Tal vez la Palma de Oro en Cannes ayudó a que Yo, Daniel Blaketuviera una respuesta entusiasta por parte del público británico, ya que lo que cuenta es sumamente doloroso y el cine de Loach no suele ser, en términos de taquilla, popular. Pero el filme está contado con tesón, firmeza, ardor y buenas intenciones, y todo eso salta de la pantalla hasta la platea.

A excepción de la escena en la que Katie ingresa al banco de alimentos, y donde el director de Como caídos del cielo “aprieta” más el lápiz (la cámara) y remarca innecesariamente. Y cierto desenlace de un personaje ,que se siente como un mazazo.

Dave Johns, un comediante que viene prácticamente de la TV, es el motor, el propulsor del filme. Dice lo que Loach siempre ha dicho, actúa como un vecino, se hace querible hasta en sus berrinches. El director más que pintar su aldea, no sólo muestra su país, sino la sociedad en la que muchos vivimos alrededor del mundo.

 

"Yo, Daniel Blake"

Muy buena

Drama. Inglaterra, 2016. 100’, SAM 13. De: Ken Loach. Con: Dave Johns, Hayley Squires. 

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París puede esperar: la turista accidental http://cine.uncuyo.edu.ar/paris-puede-esperar-la-turista-accidental Wed, 21 Jun 2017 21:35:55 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/paris-puede-esperar-la-turista-accidental 2017-06-21 21:35:55 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/paris-puede-esperar-critica_424_750_c.jpg Artículos articulos

París puede esperar: la turista accidental

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Pablo O. Scholz Autor

Vaya uno a saber por qué, a sus 80 años, Eleanor Coppola decidió el año pasado filmar su primer largometraje de ficción. La esposa de Francis Ford Coppola tiene en su haber varios documentales, uno de ellos codirigido (Hearts of Darkness: A Filmmaker’s Apocalypse, sobre el rodaje de Apocalypse Now) y algún telefilme, y el argumento que eligió para esta suerte de opera prima ficcional tiene a la esposa de un productor famoso viviendo una experiencia tal vez única.

Cuánto de autobiográfico y cuánto de fantasía e invención habrá en París puede esperar sólo lo sabrán ella y su marido.

Diane Lane, que trabajó con Francis en Los marginados y Cotton Club, es Anne. Están en Cannes, el Festival está terminando y su marido (Alec Baldwin, con quien arranca el filme al comienzo y casi que desaparece) es un workaholic, casi no la atiende. Debe partir a Marruecos a solucionar problemas de un rodaje, y quedan en encontrarse como habían planeado en París. A ella sus dolores de oído no le recomiendan tomar el avión y acompañarlo. Pero Jacques, un socio francés de Michael (Arnaud Viard, actor, director y guionista), se ofrece a llevarla en su auto a París. Ella iba a tomar el tren. Pero acepta.

Lo que sigue es el recorrido por la campiña francesa, con paradas estratégicas para conocer la cultura, la comida y la historia de Francia, con Jacques como guía turístico. Pero uno imagina que quiere algo más que ser acompañante de viaje de Anne.

La película no tiene las pretensiones artísticas del marido de Eleanor, ni de su hija Sofia, y quizá se vea favorecida de ello. El tono siempre, pero siempre, es amable, entre cortés y sociable. Los paisajes y las vistas son divinos, nadie alza la voz, comen manjares en restaurantes de lujo o hacen picnics con exquisiteces.

Después, lo que pase entre Anne y Jacques queda a juicio del espectador.

Como sentir que disfrutó 90 minutos que se le pasaron volando, o que los pudo aprovechar en algo más sustancioso. Pero a contramano de lo que sentencia el título de la película, París, se sabe, no puede esperar.

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