Cine Universidad http://cine.uncuyo.edu.ar/ La Universidad Nacional de Cuyo, a través de la Secretaría de Extensión Universitaria, incluye en la propuesta cultural que ofrecen sus Organismos Artísticos, una sala destinada a la proyección de cine. Un momento de amor: la lectora cuya imaginación lo podía casi todo http://cine.uncuyo.edu.ar/un-momento-de-amor-la-lectora-cuya-imaginacion-lo-podia-casi-todo Fri, 12 May 2017 22:37:09 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/un-momento-de-amor-la-lectora-cuya-imaginacion-lo-podia-casi-todo 2017-05-12 22:37:09 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/un-momento-de-amor_424_750_c.jpg Artículos articulos

Un momento de amor: la lectora cuya imaginación lo podía casi todo

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Pablo O. Scholz Autor

Es una historia de amor vivida con desesperación, como una tragedia, pero a Gabrielle le resulta imposible sentir de otra forma. Su imaginación, lectora febril, es tal que podría jugarle una mala pasada.

Nicole García adaptó (y mucho) la novela Mal de pierres, de la italiana Milena Agus. Tanto, que trasladó las acciones de Cerdeña, en Italia, donde transcurre todo el libro, a una región francesa cercana a España, y a Suiza. Culminada la Segunda Guerra Mundial, Gabrielle (Marion Cotillard) sufre el mal de las piedras, cálculos en los riñones, pero su familia cree (“Con ella nunca se sabe…”, es la opinión de su madre distante) que en verdad sufre de una “inestabilidad emocional”.

Primero la casan de prepo con un trabajador rural español que huyó del franquismo, José (Alex Brandemühl, Mengele en Wakolda). “Será desdichado. No lo amo, no lo amaré”, le dice Gabrielle. “Yo tampoco la amo”, le miente José.

Lo cierto es que Gabrielle terminará internada en una clínica en Suiza, para recuperarse. Allí Gabrielle conocerá a un soldado herido en Indochina (Louis Garrel, de Soñadores, de Bertolucci), y creerá encontrar en él al amor de su vida.

La película de la directora de Place Vendôme habla sobre las posibilidades del amor, aunque a veces pierde las riendas (como si fuera posible tenerlas dialogando sobre ese tema). Toma a Gabrielle no como una loca de amor, sí como una mujer que necesita amar con desesperación. Y cuando la realidad no le ofrece la consecuencia de lo que busca, bueno, ahí comienzan a jugar la imaginación, el deseo, la frustración.

Marion Cotillard está casi todo el tiempo en pantalla. Difícil imaginar cómo hubiera sido esta película sin la presencia de la actriz de La vie en rose y Dos días, una noche. Su Gabrielle es libre e independiente, va por lo que desea, pero con un ímpetu que el guión no sabe, ya no explicar sino esbozar. García da por sobreentendidas demasiadas cuestiones, sin llegar a psicologismos.

Y Cotillard batalla. la pelea y guerrea con todo lo que tiene a mano, que en la pantalla cuando no son los diálogos, son los gestos.

Los cuerpos como recortados en la campiña, o las violetas cortadas son apenas los toques de color de un filme que sintetiza todo en un diálogo: “Cuando me prestan un libro, termina mal”. “Entonces, se lo regalo”.

Ojalá fuera tan fácil.

 

"Un momento de amor"

Buena

Drama. Francia, 2016. 120’, SAM 16. De: Nicole García. Con: Marion Cotillard, Louis Garrel, Alex Brendemühl. 

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El porvenir: derrumbe y libertad http://cine.uncuyo.edu.ar/el-porvenir-derrumbe-y-libertad Fri, 05 May 2017 23:09:55 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/el-porvenir-derrumbe-y-libertad 2017-05-05 23:09:55 http://cine.uncuyo.edu.ar/upload/el-porvenir.jpg Artículos articulos

El porvenir: derrumbe y libertad

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Laureano Manson Autor

En términos generales, el cine no se ha caracterizado por ser generoso a la hora de darle a actrices mayores de 60 años, la posibilidad de interpretar personajes autónomos. Generalmente, el rol que se les reserva a las mujeres que transitan su madurez en la pantalla es el de madre, tía, abuela o esposa; con escasas posibilidades de ser las determinantes de los principales giros y motores del relato. Sin embargo, en lo que va del año, podemos celebrar el estreno de tres excelentes películas, protagonizadas por señoras que impulsadas por sus convicciones, toman decisiones con plena determinación.

Una de esas joyitas es la brasileña Aquarius, con una Sonia Braga tan vital como aguerrida. La segunda y la tercera están protagonizadas por la misma actriz: Isabelle Huppert. La francesa acostumbra a poner el cuerpo a féminas de fuerte temperamento, pero esta vez logra conquistar dos cumbres al hilo con Elle y El porvenir.

En el film de Mia Hansen-Løve (El padre de mis hijos, Edén),  que se está proyectando por tercera semana en Cine Universidad, Huppert interpreta a Nathalie Chazeaux, una profesora de filosofía que enfrenta una crisis integral. En poco tiempo, todo su sistema de referencias se desmorona: su marido la deja, su madre ingresa en un deterioro irreversible y la editorial que publica sus libros la deja fuera de catálogo. ¿Qué puede seguir a todo esto? De tratarse de una película concebida a pura fórmula, se impondría el consabido calvario de la depresión, seguido de un edulcorado camino hacia la reconstrucción.

Pero la lógica de El porvenir no funciona de esa manera. Primero porque a Hansen-Løve jamás le ha interesado hacer un cine aleccionador plagado de subrayados, y segundo porque lo que se privilegia es una mirada detallada y respetuosa de ese proceso de dolor. El film no se regodea en los momentos en que la protagonista llora, ni la traiciona llevándola a obrar con una lógica que sea ajena a su esencia.

El porvenir no sigue el manual de los films sobre segundas oportunidades, aunque tenga a su personaje central frente a esa disyuntiva. Tampoco se plantea como una experiencia hermética y formal. A pesar de que Nathalie se defina como una "mujer intelectualmente satisfecha", las citas autorales y filosóficas se deslizan en la historia con una textura más orgánica que académica. Pero no sólo de conocimiento se nutre la existencia. La película aborda con sutileza el refugio de los afectos.

A pesar de que Nathalie Chazeaux ya no es tan idealista como en otros tiempos, conserva la convicción de inculcar en sus alumnos la elaboración de un pensamiento propio. Los reencuentros con Fabien (Roman Kolinka), un ex alumno devenido en amigo, se debaten entre la interpelación y la confidencia. Al doble duelo familiar que está enfrentando la profesora, se suma el del quiebre de la admiración monolítica que le profesaba su discípulo predilecto. Del universo tangible de las referencias, también subsiste una enorme gata negra heredada de su madre; que por momentos adquiere una inesperada y catártica significación afectiva.

Sin allanarle al espectador una resolución única, El porvenir esboza la idea de que la libertad sólo es posible cuando se conquista el despojo de todo aquello que ha perdurado en la inercia. Saltar fuera de una estructura devenida en espejismo de un vínculo, no es tarea fácil. Implica quedar de cara a lo incierto, pendiendo en el borde del tan temido abismo de la soledad. Nathalie no sólo cuenta con la fortaleza intelectual que laboriosamente construyó durante años, sino con la chance de abrazar todo aquello que esté por llegar.

L'avenir / Francia-Alemania / 2016 / 102 minutos / Apta para mayores de 13 años / Dirección: Mia Hansen-Løve / Con: Isabelle Huppert, André Marcon, Roman Kolinka y Edith Scob.

 

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La academia de las musas: bordeando el abismo del pensamiento http://cine.uncuyo.edu.ar/la-academia-de-las-musas-bordeando-el-abismo-del-pensamiento Fri, 05 May 2017 23:07:20 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/la-academia-de-las-musas-bordeando-el-abismo-del-pensamiento 2017-05-05 23:07:20 http://cine.uncuyo.edu.ar/upload/la-academia-de-las-musas-critica1.jpg Artículos articulos

La academia de las musas: bordeando el abismo del pensamiento

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Laureano Manson Autor

La nueva película del director catalán José Luis Guerín (En construcción, En la ciudad de Sylvia), es una de esas inusuales odiseas cinematográficas que van de lo irritante a lo fascinante. Con un arranque algo tedioso, situado en una clase en la Universidad de Barcelona, donde el filólogo Rafaelle Pinto debate con sus alumnos sobre el frondoso mundo de Dante Alighieri y su Divina Comedia. Tanto en esa clase, como en los sucesivos encuentros dentro y fuera del aula, la película formula y reformula conceptos tan enormes como el del amor y la inspiración. El lenguaje formal al que apuesta oscila entre el documental y la ficción, sacando partido de una estructura de producción mínima y del trabajo de un puñado de protagonistas sin preparación actoral.

Para todo espectador ávido de un cine que sólo se resuelva a partir de la acción de los personajes, vale decir que en esta propuesta lo que prima es una frondosa confrontación de ideas. Es la lucidez del intercambio de opiniones lo que le da a esta experiencia su carácter cautivante. Si bien es el profesor quien tensa los hilos y genera en los estudiantes, sobre todo en sus alumnas, una mixtura que fluctúa entre la admiración y el cuestionamiento; cada voz tiene su peso específico en el relato.

Cuando el film sale del aula, Guerín observa distintas instancias cotidianas de unos personajes que más allá de su elevado plano de pensamiento, pueden a duras penas sobrellevar sus conflictos personales. La cámara casi siempre se emplaza detrás de alguna ventana, ensamblando unos reflejos que tiñen de cierto extrañamiento a estos seres en permanente abstracción reflexiva. Mientras tanto, ahí afuera en las calles; el mundo se mueve a su paso.

La academia de las musas navega sobre las estimulantes, y a veces turbulentas aguas del aprendizaje; postulando a la enseñanza como el territorio de la seducción. Obviamente, hay una fuerte necesidad del filólogo de vampirizar la belleza y juventud de las estudiantes/musas que lo rodean, mientras en la intimidad hogareña su mujer le espeta dardos como: "El amor es un invento de los poetas", o "Tú no eres Sócrates".

En clave de tour de force dialéctico, en el que se intercalan con fluidez textos en italiano, castellano, catalán y sardo; La academia de las musas paulatinamente va desplazándose de lo intelectual a lo visceral. Y así el debate sobre sobre tópicos como el amor o la inspiración, cede frente a temas más carnales como los de la fidelidad y la posesión. En esos permanentes giros conceptuales, la película jamás pierde su pequeña proeza, esa que reside en no traicionar al espectador con un discurso concluyente; sino más bien la de invitarlo a una experiencia que bajo su aparente fachada de quietud, solapa los más movedizos bordes del pensamiento.

La academia de las musas / España / 2015 / 92 minutos / Apta para todo público / Dirección: José Luis Guerín / Con: Raffaele Pinto, Emanuela Forgetta, Rosa Delors Muns, Mireia Iniesta, Patricia Gil y Carolina Llacher

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Personal Shopper: el revés de los fantasmas http://cine.uncuyo.edu.ar/personal-shopper-el-reves-de-los-fantasmas Fri, 05 May 2017 23:05:11 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/personal-shopper-el-reves-de-los-fantasmas 2017-05-05 23:05:11 http://cine.uncuyo.edu.ar/upload/personal-shopper-portada.jpg Artículos articulos

Personal Shopper: el revés de los fantasmas

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Laureano Manson Autor

Quien ríe último, ríe mejor"; dice el tan repetido refrán que perfectamente podría aplicarse a la situación que atravesó el director Olivier Assayas en la edición 2016 del Festival de Cannes. Allí, su película Personal Shopper recibió un estruendoso abucheo durante una función de prensa. Días después, el francés levantó el premio a Mejor Director en el prestigioso festival internacional.

El film marca la segunda colaboración consecutiva entre el realizador de Irma Vep y Las horas del verano, con la actriz Kristen Stewart (ya muy por encima del mote de ser "la chica de Crepúsculo"). En en el eslabón anterior, El otro lado del éxito, Stewart interpretaba a la asistente de una estrella (Juliette Binoche); ahora vuelve a estar bajo las órdenes de una celebridad frívola y demandante, a quien apenas veremos en escuetos momentos de la película.

Toda la atención y toda la tensión del relato giran alrededor de Maureen Cartwright, la asistente de compras, encargada de buscar las joyas y los vestidos más exclusivos en tiendas y talleres de diseñadores de diversas ciudades. Maureen (Kristen Stewart) detesta su trabajo y transita como alma en pena por aeropuertos, trenes y calles. Su única motivación es establecer contacto con Lewis, su gemelo recientemente fallecido. Ella padece la misma afección cardíaca que marcó el final de la vida de su hermano, pero lo que más la inquieta no es la chance de estar en el umbral de la muerte, sino la angustia frente a la ausencia de una señal de Lewis que no termina de llegar. Los dos compartieron sesiones como médiums, y pactaron que quien partiera primero le enviaría un signo al otro.

Tras la inquietante primera secuencia en el caserón vacío que Maureen intenta vender (el lugar donde falleció su gemelo), unos sonidos amagan con desatar una furia fantasmagórica. Pero no. Assayas no cae en la catarata efectista de los films sobre fenómenos sobrenaturales, ni tampoco en el consabido registro de thriller cuando la protagonista empieza a recibir múltiples mensajes de texto, con un tono que se desplaza de la complicidad al hostigamiento. ¿Es el hermano de Maureen el autor de esos SMS? A medida que avanza el relato, el director va poniendo en relevancia que la médula de su película pasa más por lo incierto, que por la dinámica de conjeturas y evidencias.

Aún cuando la resolución del relato pareciera saldar las intrigas que la película ha tejido laboriosamente durante su metraje, Personal Shopper prevalece como una propuesta arriesgada dentro de los cánones de un cine tan adormecido, como el que actualmente se proyecta en las pantallas festivaleras. Assayas juega a su manera las cartas del cine de género, con un film que va más allá de lo fáctico, para hincar el diente sobre temas como el desdoblamiento, el vacío y el abismo que implica enfrentarse la idea de dejar ir.

En tiempos de tantas propuestas unidimensionales, Personal Shopper propone un trance incierto que se abre a múltiples planteos; algunos de ellos exquisitamente incómodos. Unos golpes sobre el suelo, un par de vasos que caen, una figura blanquecina que asecha y se desvanece en el aire; pueden ser perturbadoras señales espectrales. Sin embargo, la verdadera naturaleza del horror no está en su manifestación, sino en algo más tenebroso, que se repliega en el intangible revés de los fantasmas.

Personal Shopper / Francia-Alemania / 2016 / 105 minutos / Apta para mayores de 13 años / Guión y Dirección: Olivier Assayas / Con: Kristen Stewart, Lars Eidinger, Sigrid Bouaziz, Anders Danielsen y Ty Olwin.

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Elle: crítica por Diego Batlle http://cine.uncuyo.edu.ar/elle-critica-por-diego-batlle Wed, 12 Apr 2017 21:35:58 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/elle-critica-por-diego-batlle 2017-04-12 21:35:58 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/elle_424_750_c.jpg Artículos articulos

Elle: crítica por Diego Batlle

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Diego Batlle Autor

Estuvieron a punto de protagonizar esta historia -que en principio iba a rodarse en los Estados Unidos- Nicole Kidman, Marion Cotillard, Diane Lane, Sharon Stone y Carice van Houten, pero por suerte ha sido la francesa Isabelle Huppert quien interpretó -en uno de los mejores papeles de su dilatada trayectoria- a Michèle, una de las dos dueñas de un emporio dedicado al diseño de videojuegos en París.

El largometraje número 16 del talentoso realizador de Bajos instintos, El vengador del futuro, RoboCop y El libro negro -basado en la exitosa novela Oh..., de Philippe Djian- arranca con una escena (brutal, como varias otras posteriores) de una violación. Un encapuchado ingresa a la casona de Michèle y la agrede sexualmente dejándole múltiples secuelas.

 Luego conoceremos la dinámica laboral (no es precisamente una jefa ni una socia fácil), familiar (tiene un pasado trágico que la condena, una madre con un "novio" joven y un hijo bastante patético que está a punto de ser padre), así como las relaciones con sus vecinos, sus amigos y sus distintos amantes.

Más allá del brillante y multifacético despliegue de Huppert (merecida ganadora del Globo de Oro y del Film Independent Spirit Award, entre muchos otros premios), en los papeles secundarios también se lucen otras figuras del cine francés: desde Anne Consigny hasta Charles Berling, pasando por Laurent Lafitte, Virginie Efira y Christian Berkel.

Elle: Abuso y seducción -que dialoga con los mejores thrillers psicológicos de Alfred Hitchcock, Brian De Palma y Claude Chabrol- es a cada minuto más audaz, inquietante y con un humor tan negro que perturba e incomoda siempre al espectador hasta descolocarlo por completo. No faltarán, por supuesto, aquellas mujeres con una óptica feminista más radical que cuestionarán la mirada del realizador hacia la mujer. La corrección política, se sabe, no es su principal preocupación.

Lo cierto es que la dupla Verhoeven-Huppert se entendió a las mil maravillas. Se percibe una conexión, una precisión, una convicción y sobre todo una complementación entre el director y la actriz que hacen de Elle... una película atrapante, divertida en su perversión y su apuesta por el absurdo que, de todas maneras, jamás deja afuera al espectador. Un regreso a lo grande de este holandés errante y auténtico maestro de la provocación.

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