Cine Universidad http://cine.uncuyo.edu.ar/ La Universidad Nacional de Cuyo, a través de la Secretaría de Extensión Universitaria, incluye en la propuesta cultural que ofrecen sus Organismos Artísticos, una sala destinada a la proyección de cine. "Yo, Daniel Blake": mi nombre es todo lo que tengo http://cine.uncuyo.edu.ar/yo-daniel-blake-mi-nombre-es-todo-lo-que-tengo Sun, 09 Jul 2017 20:28:21 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/yo-daniel-blake-mi-nombre-es-todo-lo-que-tengo 2017-07-09 20:28:21 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/yo-daniel-blake_424_750_c.jpg Artículos articulos

"Yo, Daniel Blake": mi nombre es todo lo que tengo

Artículos

Pablo 0. Scholz Autor

El cine de Ken Loach es de denuncia social. El director de Pan y rosas viene quizá repitiendo la fórmula, salvando algunas películas como El viento que acaricia el prado, pero Loach lo ha dicho; hace 50 años que filma la misma película. Algo así como hacen los hermanos Dardenne, con su cámara en mano y sus personajes también trabajadores.

En Yo, Daniel Blake, vuelve a mostrar las desigualdades e injusticias que debe afrontar la clase obrera inglesa. Siempre tienen buen corazón, salidas ingeniosas, humor pese a las dificultades, y si hay que hacer una división, no una grieta, entre los malos y los buenos, ya se sabe de qué lado están.

Y de qué lado está Loach.

Pero esta vez todo pareciera menos estereotipado.

Blake es un carpintero. 59 años, viudo, sufrió un ataque cardíaco y el médico le recomienda que cese de trabajar. Daniel se acerca, entonces, a Seguridad Social para conseguir un apoyo, una pensión. E ingresa en un laberinto burocrático que atenta contra su salud, no sólo cardíaca, sino mental y espiritual.

“Soy un ciudadano”, esgrime en un momento como su mejor defensa.

Nada, pero nada podrá modificar su conciencia ni sus principios. Daniel Blake es, sí, un personaje arquetípico de Loach. Si hay que luchar, se lucha. Hasta cuando se pueda, o más.

Pero Yo, Daniel Blake tiene otro personaje que la está pasando mal, tal vez peor que el protagonista. Es Katie (Hayley Squires), madre de dos criaturas que debió mudarse de Londres a Newcastle, donde vive Blake, y así y todo no puede dar un paso adelante.

Loach no confronta sino que empareja a los personajes y sus situaciones. Porque una cosa es llegar casi a los 60 y no tener dónde caerse muerto, y otra es ser joven, con hijos a cargo y estar en la misma encrucijada.

Como si Inglaterra no previera ni se preocupara por el cuidado y el mantenimiento de su sociedad. Borren el “como si” y no utilicen el potencial.

Tal vez la Palma de Oro en Cannes ayudó a que Yo, Daniel Blaketuviera una respuesta entusiasta por parte del público británico, ya que lo que cuenta es sumamente doloroso y el cine de Loach no suele ser, en términos de taquilla, popular. Pero el filme está contado con tesón, firmeza, ardor y buenas intenciones, y todo eso salta de la pantalla hasta la platea.

A excepción de la escena en la que Katie ingresa al banco de alimentos, y donde el director de Como caídos del cielo “aprieta” más el lápiz (la cámara) y remarca innecesariamente. Y cierto desenlace de un personaje ,que se siente como un mazazo.

Dave Johns, un comediante que viene prácticamente de la TV, es el motor, el propulsor del filme. Dice lo que Loach siempre ha dicho, actúa como un vecino, se hace querible hasta en sus berrinches. El director más que pintar su aldea, no sólo muestra su país, sino la sociedad en la que muchos vivimos alrededor del mundo.

 

"Yo, Daniel Blake"

Muy buena

Drama. Inglaterra, 2016. 100’, SAM 13. De: Ken Loach. Con: Dave Johns, Hayley Squires. 

]]>
París puede esperar: la turista accidental http://cine.uncuyo.edu.ar/paris-puede-esperar-la-turista-accidental Wed, 21 Jun 2017 21:35:55 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/paris-puede-esperar-la-turista-accidental 2017-06-21 21:35:55 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/paris-puede-esperar-critica_424_750_c.jpg Artículos articulos

París puede esperar: la turista accidental

Artículos

Pablo O. Scholz Autor

Vaya uno a saber por qué, a sus 80 años, Eleanor Coppola decidió el año pasado filmar su primer largometraje de ficción. La esposa de Francis Ford Coppola tiene en su haber varios documentales, uno de ellos codirigido (Hearts of Darkness: A Filmmaker’s Apocalypse, sobre el rodaje de Apocalypse Now) y algún telefilme, y el argumento que eligió para esta suerte de opera prima ficcional tiene a la esposa de un productor famoso viviendo una experiencia tal vez única.

Cuánto de autobiográfico y cuánto de fantasía e invención habrá en París puede esperar sólo lo sabrán ella y su marido.

Diane Lane, que trabajó con Francis en Los marginados y Cotton Club, es Anne. Están en Cannes, el Festival está terminando y su marido (Alec Baldwin, con quien arranca el filme al comienzo y casi que desaparece) es un workaholic, casi no la atiende. Debe partir a Marruecos a solucionar problemas de un rodaje, y quedan en encontrarse como habían planeado en París. A ella sus dolores de oído no le recomiendan tomar el avión y acompañarlo. Pero Jacques, un socio francés de Michael (Arnaud Viard, actor, director y guionista), se ofrece a llevarla en su auto a París. Ella iba a tomar el tren. Pero acepta.

Lo que sigue es el recorrido por la campiña francesa, con paradas estratégicas para conocer la cultura, la comida y la historia de Francia, con Jacques como guía turístico. Pero uno imagina que quiere algo más que ser acompañante de viaje de Anne.

La película no tiene las pretensiones artísticas del marido de Eleanor, ni de su hija Sofia, y quizá se vea favorecida de ello. El tono siempre, pero siempre, es amable, entre cortés y sociable. Los paisajes y las vistas son divinos, nadie alza la voz, comen manjares en restaurantes de lujo o hacen picnics con exquisiteces.

Después, lo que pase entre Anne y Jacques queda a juicio del espectador.

Como sentir que disfrutó 90 minutos que se le pasaron volando, o que los pudo aprovechar en algo más sustancioso. Pero a contramano de lo que sentencia el título de la película, París, se sabe, no puede esperar.

]]>
El reencuentro: encuentro de grandes actrices http://cine.uncuyo.edu.ar/el-reencuentro-encuentro-de-grandes-actrices Wed, 21 Jun 2017 21:17:44 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/el-reencuentro-encuentro-de-grandes-actrices 2017-06-21 21:17:44 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/el-reencuentro-critica_424_750_c.jpg Artículos articulos

El reencuentro: encuentro de grandes actrices

Artículos

Fernando López Autor

En principio, dos personajes que se supone que no tendrán nada en común. Al contrario. Todo, empezando por sus personalidades, sus estilos de vida y sus experiencias, ha contribuido a subrayar las diferencias entre las dos mujeres. Y no sólo porque entre las dos ha habido un hombre -el padre de una, el que fue amante de la otra, muerto quizás a consecuencia de su abandono-, sino por la ternura y la delicadeza con que el autor -el guionista y director Martin Provost- construye la historia de su reconciliación. Claro que cuenta con la decisiva colaboración de dos actrices formidables y con la química entre ellas, que se vuelve decisiva con el avance de la relación.

 Llama la atención que hasta aquí ningún otro cineasta haya adivinado que era tanta y tan perceptible la proximidad que las dos más famosas Catherines del cine francés -Deneuve y Frot, si bien en los titulos el orden se presenta a la inversa- eran capaces de establecer esa estrecha y secreta conexión entre dos personajes que no necesitan valerse de palabras para traducir sus sentimientos aunque no siempre estén dispuestas a exponerlos. Claire ejerce con verdadera pasión su profesión de partera en una maternidad próxima a ser cerrada. No es casual que el film comience con una escena de parto, sobre todo si poco después se sabrá que Béatrice, la que fue amante de su padre, padece una enfermedad incurable. Vida y muerte se alternan aquí, como sucede en la vida y en este sensible relato.

]]>
Un momento de amor: la lectora cuya imaginación lo podía casi todo http://cine.uncuyo.edu.ar/un-momento-de-amor-la-lectora-cuya-imaginacion-lo-podia-casi-todo Fri, 12 May 2017 22:37:09 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/un-momento-de-amor-la-lectora-cuya-imaginacion-lo-podia-casi-todo 2017-05-12 22:37:09 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/un-momento-de-amor_424_750_c.jpg Artículos articulos

Un momento de amor: la lectora cuya imaginación lo podía casi todo

Artículos

Pablo O. Scholz Autor

Es una historia de amor vivida con desesperación, como una tragedia, pero a Gabrielle le resulta imposible sentir de otra forma. Su imaginación, lectora febril, es tal que podría jugarle una mala pasada.

Nicole García adaptó (y mucho) la novela Mal de pierres, de la italiana Milena Agus. Tanto, que trasladó las acciones de Cerdeña, en Italia, donde transcurre todo el libro, a una región francesa cercana a España, y a Suiza. Culminada la Segunda Guerra Mundial, Gabrielle (Marion Cotillard) sufre el mal de las piedras, cálculos en los riñones, pero su familia cree (“Con ella nunca se sabe…”, es la opinión de su madre distante) que en verdad sufre de una “inestabilidad emocional”.

Primero la casan de prepo con un trabajador rural español que huyó del franquismo, José (Alex Brandemühl, Mengele en Wakolda). “Será desdichado. No lo amo, no lo amaré”, le dice Gabrielle. “Yo tampoco la amo”, le miente José.

Lo cierto es que Gabrielle terminará internada en una clínica en Suiza, para recuperarse. Allí Gabrielle conocerá a un soldado herido en Indochina (Louis Garrel, de Soñadores, de Bertolucci), y creerá encontrar en él al amor de su vida.

La película de la directora de Place Vendôme habla sobre las posibilidades del amor, aunque a veces pierde las riendas (como si fuera posible tenerlas dialogando sobre ese tema). Toma a Gabrielle no como una loca de amor, sí como una mujer que necesita amar con desesperación. Y cuando la realidad no le ofrece la consecuencia de lo que busca, bueno, ahí comienzan a jugar la imaginación, el deseo, la frustración.

Marion Cotillard está casi todo el tiempo en pantalla. Difícil imaginar cómo hubiera sido esta película sin la presencia de la actriz de La vie en rose y Dos días, una noche. Su Gabrielle es libre e independiente, va por lo que desea, pero con un ímpetu que el guión no sabe, ya no explicar sino esbozar. García da por sobreentendidas demasiadas cuestiones, sin llegar a psicologismos.

Y Cotillard batalla. la pelea y guerrea con todo lo que tiene a mano, que en la pantalla cuando no son los diálogos, son los gestos.

Los cuerpos como recortados en la campiña, o las violetas cortadas son apenas los toques de color de un filme que sintetiza todo en un diálogo: “Cuando me prestan un libro, termina mal”. “Entonces, se lo regalo”.

Ojalá fuera tan fácil.

 

"Un momento de amor"

Buena

Drama. Francia, 2016. 120’, SAM 16. De: Nicole García. Con: Marion Cotillard, Louis Garrel, Alex Brendemühl. 

]]>
El porvenir: derrumbe y libertad http://cine.uncuyo.edu.ar/el-porvenir-derrumbe-y-libertad Fri, 05 May 2017 23:09:55 -0300 http://cine.uncuyo.edu.ar/el-porvenir-derrumbe-y-libertad 2017-05-05 23:09:55 http://cine.uncuyo.edu.ar/cache/el-porvenir_424_750_c.jpg Artículos articulos

El porvenir: derrumbe y libertad

Artículos

Laureano Manson Autor

En términos generales, el cine no se ha caracterizado por ser generoso a la hora de darle a actrices mayores de 60 años, la posibilidad de interpretar personajes autónomos. Generalmente, el rol que se les reserva a las mujeres que transitan su madurez en la pantalla es el de madre, tía, abuela o esposa; con escasas posibilidades de ser las determinantes de los principales giros y motores del relato. Sin embargo, en lo que va del año, podemos celebrar el estreno de tres excelentes películas, protagonizadas por señoras que impulsadas por sus convicciones, toman decisiones con plena determinación.

Una de esas joyitas es la brasileña Aquarius, con una Sonia Braga tan vital como aguerrida. La segunda y la tercera están protagonizadas por la misma actriz: Isabelle Huppert. La francesa acostumbra a poner el cuerpo a féminas de fuerte temperamento, pero esta vez logra conquistar dos cumbres al hilo con Elle y El porvenir.

En el film de Mia Hansen-Løve (El padre de mis hijos, Edén),  que se está proyectando por tercera semana en Cine Universidad, Huppert interpreta a Nathalie Chazeaux, una profesora de filosofía que enfrenta una crisis integral. En poco tiempo, todo su sistema de referencias se desmorona: su marido la deja, su madre ingresa en un deterioro irreversible y la editorial que publica sus libros la deja fuera de catálogo. ¿Qué puede seguir a todo esto? De tratarse de una película concebida a pura fórmula, se impondría el consabido calvario de la depresión, seguido de un edulcorado camino hacia la reconstrucción.

Pero la lógica de El porvenir no funciona de esa manera. Primero porque a Hansen-Løve jamás le ha interesado hacer un cine aleccionador plagado de subrayados, y segundo porque lo que se privilegia es una mirada detallada y respetuosa de ese proceso de dolor. El film no se regodea en los momentos en que la protagonista llora, ni la traiciona llevándola a obrar con una lógica que sea ajena a su esencia.

El porvenir no sigue el manual de los films sobre segundas oportunidades, aunque tenga a su personaje central frente a esa disyuntiva. Tampoco se plantea como una experiencia hermética y formal. A pesar de que Nathalie se defina como una "mujer intelectualmente satisfecha", las citas autorales y filosóficas se deslizan en la historia con una textura más orgánica que académica. Pero no sólo de conocimiento se nutre la existencia. La película aborda con sutileza el refugio de los afectos.

A pesar de que Nathalie Chazeaux ya no es tan idealista como en otros tiempos, conserva la convicción de inculcar en sus alumnos la elaboración de un pensamiento propio. Los reencuentros con Fabien (Roman Kolinka), un ex alumno devenido en amigo, se debaten entre la interpelación y la confidencia. Al doble duelo familiar que está enfrentando la profesora, se suma el del quiebre de la admiración monolítica que le profesaba su discípulo predilecto. Del universo tangible de las referencias, también subsiste una enorme gata negra heredada de su madre; que por momentos adquiere una inesperada y catártica significación afectiva.

Sin allanarle al espectador una resolución única, El porvenir esboza la idea de que la libertad sólo es posible cuando se conquista el despojo de todo aquello que ha perdurado en la inercia. Saltar fuera de una estructura devenida en espejismo de un vínculo, no es tarea fácil. Implica quedar de cara a lo incierto, pendiendo en el borde del tan temido abismo de la soledad. Nathalie no sólo cuenta con la fortaleza intelectual que laboriosamente construyó durante años, sino con la chance de abrazar todo aquello que esté por llegar.

L'avenir / Francia-Alemania / 2016 / 102 minutos / Apta para mayores de 13 años / Dirección: Mia Hansen-Løve / Con: Isabelle Huppert, André Marcon, Roman Kolinka y Edith Scob.

 

]]>