La educación del Rey: Mendoza da cátedra con un policial preciso

05 de septiembre de 2018, 19:17. Por: Laureano Manson. Fuente: MDZ Online.

La educación del Rey: Mendoza da cátedra con un policial preciso

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La ópera prima del talentoso mendocino Santiago Esteves tiene su estreno tras un largo y aclamado recorrido. Concebida inicialmente como serie para laTelevisión Digital Abierta, y presentada en la pantalla chica local por El Siete a fines de 2016, La educación del Rey recibió también ese año el premio Cine en Construcción dentro del prestigioso Festival de San Sebastián, galardón que abrió las puertas para esta producción rodada en Mendoza llegue hoy a las salas del país, y próximamente tenga distribución en España, tanto en cines como en televisión.

Como sucede con cualquier creación que pasa de un código a otro. Desde una novela, obra de teatro, o episodio real que es adaptado para la pantalla grande, lo pertinente es despojarse del material de origen; en este caso la serie de TV. Obviamente, quienes hayan visto todos los capítulos de La educación del Rey sabrán de antemano de qué va la historia, pero lo cierto es que la película escrita por el propio Esteves junto a Juan Manuel Bordón, no sólo tiene valor como hecho artístico autónomo sino que también logra levantar por lo alto las más dignas cartas del lenguaje cinematográfico.

Sin mayores rodeos, el relato nos zambulle en las consecuencias de un robo fallido, cuando Reynaldo (promisorio debut protagónico de Matías Encinas) escapa de la policía corriendo por calles y techos, hasta caer en jardín de Vargas (enorme Germán de Silva), destruyendo el vivero que el hombre construyó laboriosamente para su mujer. La película arranca con un par de cabos de verosimilitud sueltos, que logra subsanar rápidamente con creces. Por un lado, se encomienda el hurto a un ratero debutante sólo porque es muy delgado, cuando sus dos secuaces, un poco más experimentados en el delito, también tienen la misma contextura física. Por otro, la reja de una ventana de la escribanía donde se encuentra el botín, está prácticamente sin amurar a la pared. De todas formas, se trata apenas de un par de detalles en una película que define su tono con absoluta precisión, sin abundar en vueltas de tuerca innecesarias.

Esteves concentra con maestría la historia narrada en su serie televisiva, prescindiendo de subtramas familiares y descriptivas, para dar justo en la tecla con la química entre los protagonistas. De Reynaldo sabemos un poco desde el principio, en cambio vamos conociendo los repliegues de Vargas, un recién jubilado que se desempeñó durante años como seguridad a su cargo de transporte de caudales. Entre ambos, labran un vínculo de compañerismo e interdependencia. El adolescente necesita un refugio, mientras que el ex vigilante encuentra en el incipiente delincuente una motivación para empezar a paliar su vida fuera de la agitada escena laboral. El director traza el vínculo entre los personajes con absoluta nobleza. Se trata de un relato de iniciación, pero la "educación del Rey" a la que alude el título, jamás decanta en el sermón aleccionador. A su vez, cuando el conflicto se desplaza del mencionado hurto hacia sus conexiones con la corrupción policial y judicial, el relato conserva su tono de sobriedad sin la necesidad de subrayar por demás los detalles de la trastienda del delito.

A los notables protagónicos de Germán de Silva, quien ya había dado sobradas muestras de talento en films como Relatos salvajes y Las Acacias, junto a la convincente labor del debutante Matías Encinas, se suman secundarios revelación como Mario Jara y Martín Arrojo; junto nombres de larga trayectoria en las tablas locales como Marcelo Lacerna, Elena Schnell y Manuel García Migani.  

Más allá de la concisa narración, el debut de Santiago Esteves logra balancear todos sus elementos formales con austeridad y clasicismo. El cine de Clint Eastwood aparece como uno de los puntales de referencia, en una película que saca provecho de diferentes locaciones mendocinas sin distraer al espectador del foco del relato, apelando a una puesta rigurosa, ensamblada con una ajustada musicalización de Mario Galván que jamás resulta intrusiva. La principal virtud del primer largometraje de este cineasta mendocino, consiste en la puesta en marcha de la premisa "menos es más", saludable precepto que suelen esquivar tanto algunos directores debutantes como consagrados, que frecuentemente quedan a mitad de camino entre las pretensiones que esbozan en su recorrido y el malogrado resultado final. Esteves lanza su primera carta con buen pulso narrativo y linaje cinematográfico, dos razones más que válidas para que el público local acompañe este estreno.

La educación del Rey / Argentina-España / 2017 / 92 minutos / Apta para mayores de 16 años / Dirección: Santiago Esteves / Con: Gemán de Silva, Matías Encinas, Jorge Prado, Mario Jara, Martín Arrojo, Elena Schnell, Walte Jakob, Marcelo Lacerna, Manuel García Migani, Marcelo Díaz y Esteban Lamothe.  

Fuente: MDZ Online



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